martes, 11 de noviembre de 2008

¿ POR QUE EL C.E.A.?

Allí por el año 1997/98, trabajaba en una importante empresa en un interesante cargo ejecutivo. Labor no muy compatible con lo que era mi “sueño”. Yo anhelaba poder trabajar con gente e intentar que se dicen cuentas que eran personas...
Un día viernes, me apersono ante el Director propietario, de la empresa, a quien yo apreciaba y respetaba, después de una larga trayectoria juntos. Y le comunique que me retiraba de mi actividad a partir del día lunes. No podía creerlo....trato por todos los medios de que reconsiderara esta actitud. Pero yo estaba decidido a vivir la vida, como deseaba y no como debía. Rompía con el sistema, No más modelos ni estereotipos a seguir. No cumplir sin sentir lo que hacia.
A partir de ese día Lunes, en el que ya no fui a mi empleo, comencé a:
“Crecer en Armonía”
con respeto por mi Ser, con respeto por todos los Seres, con respeto al derecho ajeno, con respeto porl Universo ,
con Paz y Tranquilidad.



De hecho me dedique a vivir con esta pauta, con esta motivación al cambio. Un cambio en el que anduvimos de camino con mi compañera, de aquella época, y mi pequeño hijo. Fueron años de arduo trabajo, de transformaciones internas muy fecundas. De elaboración y dejarse llevar por lo sentido y no por los sentidos, por los sentimientos y no por los pensamientos, por el compartir y no por el competir, por el ser y no por el hacer. Me acerque a mi Intimo cada vez más y pude percibir, para poder percibir a un otro.
Instalo un espacio dedicado a actividades grupales y allí nace el C.E.A. - Centro de Estudios Autoevolutivos.

Centro: por que era el lugar de convocatoria, de contención para mi, mi familia y todos los que llegaban a ese lugar. Por que era el punto de encuentro a partir del cual comenzaba el espiral del Desarrollo Personal. Por que ese punto, ese centro, estaba muy dentro de mí, en esencia, como luz, que iluminaba mi camino y que tibiamente pretendía encender la luz interior de otras personas.

Estudios: por que para descubrirse es necesario estudiarse. Observarse, someterse a la prueba de vivir de un modo diferente. Estudioso es aquel que aprehende. Y para aprehender hay que invertir un capital interno que solo es deducible de..... la vida.

Autoevolutivos: Es un hecho que aunque no hagamos nada, ni nos movamos del lugar en el que estamos, ni tan siquiera nos comuniquemos con nadie, vamos a evolucionar. La evolución biológica, impone o demanda poco. Con solo estar en el carril impuesto por la sociedad y la cultura, la gente evoluciona, sin dirección, ni sentido, pero evoluciona. Acompañando un proceso en el que la dirección no esta dada por la persona, sino por el sistema.

La propuesta era que cada persona pudiese ponerle un sentido a su vida. Una dirección. Que encontrase su propia motivación en un marco de calidez y aceptación incondicional. En el que el respeto al derecho ajeno, marcase cada uno de los encuentros. Respetando las diferencias y la libertad al momento de escoger y elegir el rumbo a seguir. Cada persona podía hacer y trazar su camino. Solo servia como contenedor, ese cálido y tierno brazo que me acompaña por el valle de las tribulaciones, comprendiéndome, sin opinarme y dejándome ser yo mismo. Esto que aprendí y pude transferir, como actitud a más de 4.500 personas que pasaron por el C.E.A.

Son imborrables los encuentros de los días viernes. Abiertos a todas las personas que transcurrían en alguna actividad del C.E.A. Para mí era el día dedicado a devolver lo que día a día recibía de todos ellos. Era un día de fiesta. Que practique y sigo practicando, hoy solamente en mi intimo y con mis seres queridos. Pero, en aquellos años la gente deseosa de reunirse y participar, desbordaba el espacio físico. No se solicitaba pago alguno. Lo único que se les pedía era participar y sostener una actitud constructiva. Al finalizar sentíamos que la Paz se había instalado en cada uno de nosotros y que todo estaba un poco mejor. La calidez empática de esos grupos, son imborrables, para mí y para todos aquéllos que pasaron por esta experiencia, tan solo una vez.

Estructure un modelo de trabajo en el que el autoconocimiento fuese produciéndose de forma gradual y casi espontáneo. Cada cual tenia su tiempo y este era respetado. El momento del descubrimiento podía atesorarse o negarse. Pero fuese lo que ocurriese, siempre estaba a su lado, acompañando en el sentido que ese otro, había elegido. No se trataba de imponer, sino de descubrir, de auto descubrir, buceando en el interior para rescatar y rescatarse. Las personas lograban vivir más auténticamente, mas libres de temores y represiones internas. El clima acompañaba y preparaba para el duelo de lo que se dejaba detrás y para la alegría de lo que aparecía como nuevo y distinto.

La contención brindada, utilizando el espacio como laboratorio, daba tiempo para que las personas pudiesen ensayar y practicar lo que luego pondrían en juego fuera de ese espacio. Así a fuerza de ensayos y errores, se formaban nuevos criterios, conductas, modelos, creencias y la persona estimulada podía desplegarse en la dirección elegida.

Muchas veces me pidieron que definiese sintéticamente cual es mi trabajo. Solo digo que soy un mecánico de almas. Las personas llegan a mí, con su motorcito impulsor detenido, a veces averiado y sin voluntad para repararlo. Solo el buen mecánico sabe de la calidad de ese motor y del vehículo todo. Una escucha compenetrada, la aceptación, una palabra o el silencio. Son más que suficientes para que ese otro, encuentre que su motor intenta ponerse en marcha. Un abrazo del alma, el contacto corporal oportuno, la calidez en la comprensión, y ese motor ya funciona a pleno. Mantenerlo en marcha y dirigirlo, ya no resulta tan pesado ni abrumador. se ha logrado.....una vez más.

Todo ello es posible si se piensa y se siente, a la persona, como un todo, divino, único e irrepetible.

Jorge de Leon, Clor.

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